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Por vuestras cartas de amor

"No te dejaré, ni te desampararé" (Jos. 1:5) Por vuestras cartas de amor siempre encuentro consuelo cuando me rodea el te...

domingo, 18 de febrero de 2018

Dip down

Imagen de ewaaliatrop.deviantart.com

Ya no hago pie,
no sé desde cuándo.

Puse un muro frente a mi rostro,
tratando de detener las aguas:
No acercarme demasiado,
no esforzarme si es inútil,
no pedirte nunca que me dejes entrar.
Cuidarte sin cuidarme tú,
escucharte sin contarte nada,
ser tu amiga en una sola dirección.

No dejar entrar las aguas,
no sentir
por encima del nivel de mi cabeza.

Pesé por gramos
cada dosis de sinceridad,
escogiendo las palabras,
evitando siempre el yo.
No decirte lo que siento,
darte ánimo y consejos
sin revelar cuánto me importas.

No dejar entrar las aguas.
¿Para que tú no te cuelgues de mí?
No.
Para que no se desborden
mis sentimientos por ti.

No hago pie, y no sé desde cuándo.

No sé qué hueco hay en mi muro
o si no funcionan las compuertas.
Cada vez que abro un poco,
se inunda,
cada palabra que digo me arrastra.
Desde mucho antes de lo que piensas,
(confieso, y no sé si me creerás ahora)
te doy la mano y tiemblo,
me angustio por ti y me derrumbo,
te quiero bien y lloro
por la ardiente densidad de este anhelo.

No hago pie,
y es demasiado profundo.
No te imaginas
que casi todo lo que te muestro
son sólo gotas de la superficie.
Mis verdaderos sentimientos
me sumergen,
me ahogan,
me desbordan.
Buceo y hallo
que nunca había amado tan profundo.

martes, 6 de febrero de 2018

Supernova




Perdóname
por vomitar a tus pies
los interminables litros de cieno
que durante meses tragué
a espaldas de tus ojos.

Te mostré la luz
de todas mis estrellas,
ocultando la oscuridad
en lo profundo.
A veces lo viste,
pero no sabías cuánto.

No sabías de todos los insultos
y mentiras
y chantajes,
de toda la tortura
y el saqueo,
de a qué velocidad me apagaba.

Me he roto.
Permíteme vomitarlo todo
hasta que me limpie.
Perdóname
por dejarte verme así
ahogada en su podredumbre.


Aún no me has visto arder.

martes, 11 de julio de 2017

Recital para reforestar Doñana

Recientemente el parque de Doñana, una importante reserva natural donde se ha estado trabajando para evitar la extinción del lince ibérico, ha sufrido un grave incendio.
Con casi total seguridad, esto ha sido provocado a fin de usar el terreno para una instalación de Gas Natural. 
No vamos a tolerar esto.
Hemos organizado un recital de poesía, teatro, música y mucho más para recaudar fondos para la reforestación y protección del parque natural de Doñana, 
El lunes 24 de julio, a las 21h, en La Fídula, Madrid (calle Huertas 57).
Por favor, difundidlo todo lo que podáis. Venid con vuestros amigos, conocidos, familia, etc.


lunes, 16 de enero de 2017

El calor del invierno






Tras la esquina de cada recuerdo de invierno
quedó el sabor dulce de tus brazos rodeándome,
como uvas pasas en la infusion de canela.

En la luz del fuego de la chimenea
reflejada en mi osito de peluche
que quedó olvidado en un lado del sofá.

En el chasquido de las cenizas
en medio de los rayos dorados,
se alzaba el meloso aroma
del agua que hervía en la tetera.

Todavía hace eco en mi mente
el sueño que quería recostarse
sobre el brazo del sillón,
mientras tu mano en mi hombro
luchaba por traerme
más cerca de tu pecho.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Tiempos de paz

¿Por qué ocho años después de la victoria
sigo cavando trincheras en el frente de batalla?
Todavía huele a sangre derramada
y se oyen marchar las botas de hierro
sobre esta tierra que a muerte defiendo.
Yerma hasta hoy.

¿Por qué amanece todos los días nublado
y ondean las banderas al son de la trompeta?
¿Por qué aún crujen las vigas de nuestra fortaleza
cuando son golpeadas por la tormenta?
¿Cuándo sale el sol?
¿Cuándo prosperará la ciudad
como en tiempos de paz?

Nunca cesa la guerra
mientras exista este campo de batalla,
mientras alguien esté muriendo en él.
Todavía, todos los días,
estamos luchando por que alguien lo vea
del color que es.

Mientras hagan exposiciones monocromas
con fotografías de nuestras heridas
en lugar de mostrar nuestras medallas,
mientras pinten al bando enemigo
como máquinas de matar sin rostro,
como metralletas con casco,
tendremos que defender estas lomas
solas.

Eran los hombres de mirada tierna,
los que nos pidieron la mano de rodillas.
Los que nos traicionaron.

Estamos cansadas.
Queremos que cese el grito de guerra
y volver a casa tranquilas.
Queremos encontrar un lugar
de paz y de felicidad.

Pero no tiene límites este campo de batalla.
En mi mente, en mi cuerpo,
aparecen cada día los fantasmas
del enemigo que miles de veces creí haber derrotado.
La sangre sigue cubriendo mi cara
por más que la limpie frente al espejo,
y en mi fortaleza
aparecen grietas todos los días.

Hace ocho años que gané esta guerra,
pero aún está desierta la tierra,
aún tiene el aspecto de un campo de batalla.


jueves, 27 de octubre de 2016

Yo lo llamo: la Red

Nada tiene sentido por sí mismo.

Lluvia en la memoria  no es una colección de poemas independientes. Todos están relacionados unos con otros mediante temas comunes, versos semejantes, escenas repetidas y referencias cruzadas.Además hay muchos secretos y tesoros. En este blog voy a ir revelando estas cosas, como curiosidad, además de explicar de qué tratan realmente algunos de los poemas, o fragmentos de los mismos -- no que haga falta explicación alguna para que comprendáis el libro y sus poemas, y los mensajes que transmiten, pero quizá los lectores hallen algo romántico en saber la historia que hay tras cada uno de esos versos, y conocer un poco a la autora.

No sólo el libro, sino también las diversas entradas del blog están interrelacionadas. Cuando explico algo relacionado con otra entrada, o hago referencia a un poema publicado anteriormente en el blog, o un verso de un poema está relacionado con otra publicación, pondré los enlaces. No los pondré a continuación, sino incrustados en el texto.

Aseguraos de seguir los enlaces para descubrir más y encontrar todos los tesoros escondidos en Lluvia en la memoria.

sábado, 1 de octubre de 2016

A mañana

 

Hoy nos sentamos al fresco
entre las humildes rosas de septiembre
y sentí algo cálido en el pecho.
Estoy bien aquí.
No quiero que te marches.

Prométeme
que edificaremos nuestro imperio cada día,
que cuando tu mano esté sobre mi hombro
después de trescientos ocasos
no perderemos este momento
en los lagos de la añoranza,
que reteniéndolo fuerte entre las manos,
crearemos cada día cosas nuevas.

No dejes que pase sobre nosotros el tiempo.